sábado, enero 19, 2013

A Alan Moore se le pira la pinza.

Al señor Alan Moore le importa tres cominos si el medio del comic es popular o no. Y le importa bien poco la comercialidad final de sus productos. Él va a la suya y le importa bien poco el qué dirán. Supongo que se lo puede permitir, siendo como es una leyenda del mundillo del comic. Escribe lo que le sale de las pelotas y encima se lo publican. Es lo que tiene ser un genio, supongo. El problema es que el señor Alan Moore ha pasado en menos de una década de genio excéntrico a viejo chiflado lamentable. La prueba la tenemos en The League of Extraordinary Gentlemen Century: 2009. Harry Potter es el anticristo y Mary Poppins el mesías que viene a salvar el mundo del apocalipsis. ¡La madre que lo parió! Por favor, que alguien le diga al señor Alan Moore que se retire, que se jubile que ya le toca. Que deje de hacer el ridículo. O por lo menos, que si piensa seguir guionizando comics, que alguien le diga que deje de salpimentarse las barbas con peyote o lo que sea que se está tomando y que le está pudriendo el cerebro…

Es triste ver a una leyenda del comic haciendo el esperpento más espantoso y el ridículo más lamentable.

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